Consideraciones Importantes en la Alimentación de los Niños y Adolescentes

Durante la infancia y la adolescencia la dieta debe incluir la variedad de alimentos para un adecuado desarrollo. Después de los dos años de edad, se recomienda que la dieta sea moderadamente baja en grasa, ya que las dietas altas en grasa pueden contribuir a que se presente riesgo de llegar a padecer cardiopatía, obesidad y otros problemas de salud posteriormente en la vida.
Una dieta que contenga una variedad de cada uno de los grupos básicos de alimentos (panes y granos, pollo, huevos, frutas y verduras, y productos lácteos) ayudará a prevenir deficiencias nutricionales.
Los nutrientes que tienen la mayor posibilidad de ser deficientes en la dieta de un niño son: el calcio, el hierro, la vitamina C, la vitamina A, el ácido fólico y la vitamina B6.
Los requerimientos de hierro varían de acuerdo con la edad, la tasa de crecimiento, las reservas de este elemento, el aumento del volumen sanguíneo y la tasa de absorción de las fuentes alimenticias. Las adolescentes tendrán mayores necesidades de hierro debido a las pérdidas menstruales. Las fuentes de hierro incluyen la carne de res, el pescado, el pollo, los cereales fortificados con hierro, las espinacas, las legumbres y las arvejas secas.
Cuando los padres piensan en la salud de sus hijos, generalmente no piensan en los huesos. Sin embargo, el tener hábitos alimentarios y estilos de vida saludable desde la niñez son muy importantes para poder desarrollar huesos sanos, que a largo plazo ayudarán a prevenir posibles fracturas y la osteoporosis, que ha sido llamada “una enfermedad pediátrica con consecuencias geriátricas” debido a que la masa ósea que se desarrolla durante la niñez y la adolescencia es un factor importante para determinar la salud del esqueleto. Los hábitos de salud que sus niños están aprendiendo ahora pueden literalmente fortalecerles o debilitarles los huesos a medida que envejecen.
En la mayoría de las personas la cantidad de tejido óseo del esqueleto (conocido como masa ósea) llega a su punto de desarrollo máximo entre los 25 y los 30 años. En ese momento, los huesos han alcanzado su fortaleza y densidad máxima. A los 18 años las niñas han adquirido hasta un 90 por ciento de la masa ósea máxima; los niños logran este nivel a los 20 años; lo que hace de la juventud el mejor momento para que sus niños “inviertan” en la salud de sus huesos.

NIñosCrecimiento